¿De quién es la memoria de Nicaragua? 

Por Yemn Taisigüe

¿Qué tanto sabemos realmente sobre la guerra civil de los 80 en Nicaragua? ¿Y por qué el pasado nos volvió a estallar en la cara en abril de 2018? 

Las protestas de abril de 2018 no solo trancaron las calles con barricadas; rompieron un paradigma histórico. Nos demostraron que el FSLN actual ya no es el Frente de 1979 que enamoró a Nicaragua y al mundo. En aquella mítica “luna de miel” (1979-1980), los barrios de Managua celebraban con euforia la salida de la dictadura somocista y de su Guardia Nacional, la cual había dejado un saldo trágico de 50,000 muertos y ciudades destruidas. Había una esperanza genuina de cambio impulsada por miles de jóvenes voluntarios.  

Pero esa ilusión se desangró rápidamente en una cruda guerra civil. ¿Cuántos murieron y quiénes fueron los responsables? La intervención de fuerzas extranjeras y los errores políticos sumieron al país en el caos. Los números no mienten: la guerra de los 80 dejó un saldo oficial de 61,826 muertes. Lo alarmante desde un enfoque de derechos humanos es que las víctimas se repartieron casi por igual: más de 32,000 del bando sandinista y civiles, y más de 29,500 de la Contra y civiles de sus zonas. Ambas partes cometieron crímenes atroces que marcaron a generaciones.  

Tras perder las elecciones en 1990 por la fatiga de la guerra y el servicio militar, el FSLN volvió al poder en 2007. Lo hizo vendiendo un discurso moderado de reconciliación nacional bajo la alianza “Unida Nicaragua Triunfa”. El colmo de la ironía política fue nombrar como vicepresidente a Jaime Morales Carazo, un antiguo líder de la Contra. Para muchos, esto se vendió como un símbolo de paz; para otros, fue un pacto de conveniencia que sepultó la justicia para las víctimas y manipuló la memoria histórica con fines electorales. El reciente debate sobre los crímenes de los 80 vuelve a abrir heridas no sanadas. 

El Faro Demolido: El Borrado de la Historia

¿Sabías que en los años 90 existía un “Faro de la Paz” en el centro de la Managua vieja? Fue construido por el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro en el Parque de la Paz, y bajo él se enterraron simbólicamente 15,000 fusiles utilizados en la guerra civil. Era un monumento físico para recordarnos el costo de la violencia y la importancia de la democracia. Sin embargo, este faro fue demolido en silencio y casi no fue noticia. Cuando un sistema destruye los símbolos de la paz y el desarme, nos está quitando el derecho a recordar para no repetir la historia.  

Como jóvenes de Ciudadanic, investigar, cuestionar y recuperar el pasado es nuestro derecho y nuestra principal herramienta para construir un futuro verdaderamente democrático. En Nicaragua se ha removido y ocultado mucha información del pasado. Pero la memoria histórica no le pertenece a los discursos de los partidos políticos: le pertenece a los ciudadanos y a las familias que cargan con el luto de nuestra historia. 

 

 

Para quienes quieran profundizar, estas son las fuentes que sustentan este artículo:

Kruijt, D. (2011). Revolución y contrarrevolución: el gobierno sandinista y la guerra de la Contra en Nicaragua, 1980-1990. Desafíos, 23(2), 53–81. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=359633170008 

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